Mellama Maria y soy una chica de veintipocos años que vive en un pequeño pueblo del norte del país. Aquí todo la gente es bastante, como decirlo, chapada a la antigua. Por eso quiero irme a vivir a la capital lo antes posible. La vida es agradable pero bastante aburrida. Quiero vivir en la ciudad, donde hay más cosas que hacer, y poder conocer gente nueva y ligar con chicos que merezcan la pena. Sin embargo, hay una cosa positiva que tiene el pueblo. Sieres un poco guapa, como es mi caso, tienes una cola de auténticos mozarrones del norte detras tuyo. Lástima que haya tan pocos que sean potables, pero bueno, el caso es que alguno hay.
Como un chico que vive dos calles más abajo. Se llama Fran y la verdad es que me no está nada mal. Es un poco brutote el pobre y hasta primitivo, pero eso en parte tiene su punto. Y físicamente no está nada mal tampoco, alto, fuerte, pelo bastante oscuro con patillas morenas y rasgos duros pero atractivos. La verdad es que llama la atención.
Pues undía salí a correr como casi todas las tardes por una carretera que sale del pueblo y por la que casi no pasan coches. Ya era bastante tarde y bastante oscuro pero aún podía ver algo. Eso sí, no me podía quedar hasta muy tardesola por aquellos parajes, porque nunca se sabe que tipo de alimaña se te puedeaparecer. Ya tenía intención de dar la vuelta cuando veo que se acerca un coche con las luces cortas puestas. No suelo tener miedo porque, aunque sea tarde, la verdad es que nunca suele pasar nada por esta región. Cuando estuvo lo suficientemente cerca lo reconocí, era el coche de Fran. "Este busca algo”, pensé yo, ya que conducía bastante despacio. El coche fue frenando hasta que nos encontramos. Entonces nos saludamos y le pregunteque estaba haciendo a esas horas por aquella carretera. Me dijo que su perro sehabía escapado y que estaba buscándolo. Yo le contesté que no le había visto yentonces me dijo que subiera al coche, que me acercaba al pueblo porque ya eramuy tarde para que andara sola por ahí.
Yo subíal coche y siguió el camino aún conduciendo muy despacio. Entonces vimos un perro a un lado de la carretera y paró para ver si era el suyo. Al bajar del coche note que llevaba unos vaqueros muy ajustados que le quedaban muy bien,marcando sus musculosas piernas. Falsa alarma, no era su mascota. Al subir se me quedó mirando y le pregunté si tenía novia. No sé por qué se me ocurrió hacer esa pregunta tan absurda, pero el caso es que él dijo que no y comenzamosa hablar. Poco a poco nos fuimos relajando y al final paró el motor del coche.No sé cómo exactamente comenzó todo pero de repente me vi allí besándole. Besaba con fuerza y al final acabamos haciéndolo en el asiento trasero. Fue un poco incómodo pero excitante a la vez, por el riesgo (improbable) de que pudiera pasar alguien. Afortunadamente, eso no ocurrió. Después de terminar me llevó a casa y no he vuelto a hablar con él. A veces nos vemos por el pueblo pero no hablamos, noto que se pone nervioso e intenta evitarme pero pienso que aún recuerda lo que pasó aquella noche y que... le gustaría repetir.
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